La capacidad y eficiencia en la gestión del transporte e infraestructura de una empresa es determinante en la definición de su grado de competitividad en la industria, pues opera como elemento de diferenciación y de reducción de costos
Dentro de las claves del desarrollo de un negocio rentable, la logística constituye una variable fundamental y de complejo manejo y control. En este plano empresarial, no hay lugar para la especulación o el instinto en la definición de los procedimientos logísticos de la organización. Sólo un conocimiento profundo y preciso de los mismos puede determinar el éxito o fracaso de la operatoria.
El punto de partida de este proceso surge al momento de planificar y programar los niveles y tipo de producción. Este plan no implica solamente la determinación acerca de qué bienes producir y cómo, sino a su vez, la fijación de los materiales que se habrán de requerir; cómo, cuándo, dónde y por quién serán recepcionados; su abastecimiento; y control de calidad del suministro.
La correcta administración de dichos ítems requiere de base la comprensión absoluta de las leyes logísticas vigentes en la región donde opera la empresa y de los sitos donde arribarán los bienes y servicios por ésta comercializados, de los criterios técnicos y económicos de la distribución y del análisis de la balanza comercial y los bloques económicos.
Dependiendo de ello también habrá de determinarse la vía de transporte óptima – en cuanto a costos, tiempos, garantías y legislaciones que los regulan- para el traslado del producto, pudiendo optar por rutas terrestres, fluviales, marítimas y/ o aéreas. Una decisión estratégica de esta índole sólo puede tomarse en forma eficiente si se conocen y manejan las herramientas cuantitativas apropiadas que hacen a la gerencia logística de una organización.
Toda compañía que logre optimizar su proceso de logística, logrará -en el corto plazo y en forma directa- reducir sus costos y ganar escala; tanto se trate de una empresa de envergadura y bien posicionada en el mercado, como de aquella que recién se inicia.
Un manejo de logística eficiente implica: preparación de los pedidos y envíos – ya sea hacia mercados nacionales o internacionales – ; manejo de almacenes y centros de distribución; capacidad de desarrollo de proveedores y gestión de inventarios; definición del punto de pedido óptimo; análisis actual del nivel de infraestructura de transporte de la región de influencia y su capacidad para soportar las exigencias del futuro; y, por último, la integración coordinada, eficiente y controlada de todas estas tareas por parte de la/s persona/s responsable/s designada/s a tales fines.
Un director de logística debe tener la capacidad de integrar a su empresa con el contexto en el cual se encuentra inmersa, siendo consciente de sus posibilidades de crecimiento y apertura a la exportación, por ejemplo. La excelencia de este proceso es vital para el incremento de nuestra participación de mercado al constituir una ventaja competitiva y elemento diferenciador ante el cliente si logro llegar a aquel lugar donde mi competidor no, o bien, donde él también llega pero nuestra empresa lo consigue en mejores condiciones de tiempo y forma.
Grandes compañías de renombre han llegado a ocupar su lugar privilegiado en la industria gracias a un fuerte y sólido desarrollo basado en la excelencia logística de sus envíos. El conocimiento de la problemática de la logística de la empresa (producción, almacenaje, distribución y transporte del producto) y sus instrumentos claves de gestión, nos permite tomar decisiones que optimicen las tareas y el uso de los recursos tecnológicos y materiales involucrados en la producción logística.
La capacitación en el área de Logística representa la oportunidad real de generar ventajas competitivas a partir de dichas herramientas.
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